Cruz, una vez al mes
Hace años que trabajo en el puerto y siempre escucho todo tipo de historias. Pero la que me llamaba la atención era la de un señor jubilado que venía a saludar a todos sus ex compañeros. Más de una vez lo vi llegar, decía hola, y seguía su camino. Con el tiempo fui observando cada vez más, siempre se quedaba charlando con alguien por los pasillos, o en alguna oficina, había veces que traía alguna torta o facturas y otras solamente saludaba y se iba. ¿Saludaba a toda la empresa, charlaba con todos, no tenía algo más divertido para hacer, extrañaba realmente a sus ex compañeros? Eran las preguntas que mi cabeza se hacía, y mi mente no tardó en imaginar… -Ese hombre en realidad nos usaba de coartada… todo cerraba perfecto. Una vez cada tanto, ese hombre necesitaba matar a alguien, elegía una víctima al azar, la estudiaba unos días, y ahí estaba entre nosotros, saludando a todos, uno por uno, sin tardar un segundo de más, mantenía una charla de 5 minutos con alguien al azar, mientras su ví...